Cerca de un millar de menores de edad se encuentran en una situación de vulnerabilidad extrema en Ceuta, pasando sus jornadas sin un lugar donde residir. Estos jóvenes intentan diariamente obtener asistencia o ser registrados en la Jefatura Superior de Policía, pero sus peticiones son rechazadas de forma sistemática por los agentes. Esta situación de bloqueo administrativo y social mantiene a los menores en un estado de incertidumbre constante, mientras las autoridades locales y nacionales mantienen una disputa política sobre la gestión de estos flujos migratorios. La falta de una solución habitacional o de acogida efectiva condena a estos niños y adolescentes a deambular por las calles de la ciudad autónoma sin acceso a servicios básicos ni protección institucional.
Source : El País
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