Tras convocar elecciones para el 29 de noviembre, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha definido una estrategia electoral basada en la confrontación directa entre dos bloques ideológicos opuestos. El PSOE pretende movilizar a su electorado presentando los comicios como una elección binaria entre el progreso y los derechos frente a los recortes y la derecha. Desde el Ejecutivo admiten que esta táctica busca contrarrestar las encuestas desfavorables que sitúan al partido por detrás de las expectativas. Al plantear una campaña de alta intensidad y polarización, el líder socialista confía en reactivar a los votantes progresistas y lograr un cambio en la tendencia actual de los sondeos antes de la cita con las urnas.
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